Movimientos del terreno o sismos: Refúgiate bajo los dinteles de la puerta o algún mueble sólido y cúbrete la cabeza con los brazos. En el exterior, dirígete hacia una zona lejos de edificios.
Inundaciones: Retira del exterior los objetos que puedan ser arrastrados por el agua. Abandona la vivienda si las autoridades lo indican.
Sequía: Ahorra agua. No dejes los grifos abiertos y dúchate en lugar de bañarte.
En la montaña: Lleva el móvil cargado y consulta la predicción meteorológica.
Viento fuerte: Cierra las ventanas y baja las persianas. En la calle, evita elementos que puedan desprenderse como árboles o andamios.
Altas temperaturas: Evita salir en las horas centrales, bebe mucho liquido y usa ropa ligera y de colores claros.
Frío intenso o nevadas: Evita viajar en coche. Si no es posible, conduce con suavidad. Usa cadenas o neumáticos de invierno.
Tormenta: Nunca te resguardes bajo árboles, sobre todo si están aislados.

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